Un nuevo día comenzará en Buenos Aires. El sol saldrá desde el Rio, asomará por “las aguas de la Paz”, como llamaban a la ribera del Plata los pueblos originarios de la zona sur mesopotámica. En el estuario dorado –testigo de invasiones fracasadas y fratricidios, hidalguías y miserias, revoluciones y golpes– se cumplirá un nuevo aniversario de la muerte de Manuel Belgrano, el hijo de esta orilla de calada baja que supo destacarse en el pensamiento y la acción política independentista argentina. La primera estatua dedicada a su memoria, inaugurada recién a 53 años de su muerte, en la que hoy conocemos como Plaza de Mayo, será testigo, a la vez, de una ceremonia inusual para esta fecha: desde las 10 de la mañana se citarán familiares de Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo fallecida el pasado 14 de junio a los 95 años, para esparcir sus cenizas junto a referencias de los organismos de derechos humanos y militantes de esta ciudad de Buenos Aires.
Son tiempos en los que la historia nos viene a interpelar
Victoria Montenegro, nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo, saldrá de su casa temprano hacia la Plaza. Taty es para ella un símbolo de lucha y de coherencia: han caminado estas calles juntas, compartido reuniones, abrazos y llantos. La partida de Taty, madre de Alejandro Almeida, desaparecido a los veinte años de edad durante otro junio, pero de 1975, es muy fuerte. “Taty es un símbolo de amor, una potencia inmensa. Las Madres y las Abuelas están grandes, pero uno las quisiera para siempre físicamente, aunque sabemos que ellas ya estarán para siempre en la Memoria de este pueblo. Que el legado de las Madres, su lucha por los derechos humanos, su pañuelo, lo que representan para nuevas generaciones, para nosotros, para esta patria, ya no se podrá ir jamás. Cada vez que uno siente que no puede o que las cosas son demasiado difíciles, bueno, pensaremos en ellas y, si ellas pudieron, atravesadas por el dolor más grande y la injusticia más atroz, nosotros también tendremos que poder seguir. En ese sentido, ellas están siempre presentes, y va a estar Taty presente también”.
Es sábado y Victoria caminará para terminar de despedirla. “Vamos a arrojar sus cenizas en la Plaza de Mayo. Como bien dijo su hija Fabiana, ‘no vamos a enterrarla, vamos a sembrarla’, como las Madres han sabido sembrar en esa Plaza una lucha que al día de hoy nos sigue convocando por la memoria, por la verdad y por la justicia”, aclara quien desde que descubrió su verdadera identidad en julio del 2000, con veinticinco años de edad, no ha dejado de militar incansablemente por los derechos humanos. Los cincuenta años de aquella dictadura, iniciada en 1976, coinciden con su historia personal, ya que ese mismo año, con solo trece días de vida, fue robada por el militar argentino que mandó arrojar a sus padres desde un “vuelo de la muerte” al mismo Río de la Plata por donde el sol asomará.
“Tristemente, a cincuenta años de aquella dictadura, se siguen vulnerando todos los derechos en esta tierra. Son tiempos en los que nos toca enfrentar una tiranía que cambió de forma, pero que en esencia y en términos ideológicos es prácticamente lo mismo. Estamos claramente en un momento de nuestra historia donde se disputa el sentido de esta patria más que nunca. Ser patria o ser colonia: estamos los que queremos seguir siendo libres, soberanos, luchar por esa libertad y esa soberanía; y, tristemente, están quienes nos gobiernan, más cipayos que nunca, llevando adelante actos ofensivos contra la soberanía, contra la patria y nuestros símbolos. No hace mucho, el presidente decidió izar en el Monumento a la Bandera la bandera del Estado de Israel, cuando la única bandera que se puede izar allí es nuestra bandera argentina, la celeste y blanca con el sol inca, que Belgrano creó. Son tiempos en los que la historia nos viene a interpelar: ¿Qué vamos a hacer?”.
Las madres, Taty y las Abuelas le enseñaron a luchar siempre, a nunca bajar los brazos. “Cuando parece que todo empeora y no hay salida, hay que construirla. Construir una salida junto con otros y otras, porque es demasiado potente nuestra historia, nuestro legado, es demasiado grande nuestra lucha como para claudicar frente a semejantes cipayos”. Mientras llegue, sentirá mucha emoción, “por todo lo que representa Taty y porque estamos en un tiempo de mucha oscuridad, de mucho dolor, pero también de mucha esperanza. A Taty la vamos a sembrar y nos va a dar toda esa fuerza que siempre tuvo para luchar por nuestra patria, que en definitiva es por lo que lucho su hijo y por lo que lucharon mis padres junto a los treinta mil compañeros desaparecidos”.
“¡Seamos libres de toda dominación extranjera!”
Aguas arriba, la ciudad de Rosario recibirá la visita de Javier Milei, el actual presidente argentino, quien también a las 10 horas participará del acto central previsto en el Monumento a la Bandera junto al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. A metros de ese mismo monumento en el que Vicky recordaba que flameó la bandera de Israel, desde una hora antes, gremios, organizaciones sociales y referencias políticas opositoras al gobierno de ultraderecha se concentrarán para repudiar la visita del mandatario y su cuestionado jefe de gabinete, Manuel Adorni. También a partir de las 9 horas se abrirán las puertas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario al cuarto Encuentro Federal por la Soberanía, que, retomando la fecha aniversario de la figura de Belgrano, se propone sesionar durante la jornada en veinticuatro comisiones bajo el lema “¡Seamos libres de toda dominación extranjera!”.
Luciano Orellano es miembro del Foro por la Recuperación del Paraná y del Encuentro Federal por la Soberanía. “El encuentro tiene como objetivo, en primer lugar, ser una caja de resonancia de todas las luchas populares y en particular en defensa de nuestra soberanía, la soberanía del pueblo sobre su riqueza para poseerla, administrarla, organizarla para la felicidad. La Argentina ha tocado fondo en ese sentido y necesita, entendemos, como lo planteaban los patriotas de mayo, una revisión. El Encuentro, entonces intenta poner en valor las luchas por la soberanía: por el agua, los glaciares, la defensa de la industria, lo que tiene que ver en materia científica, por el río Paraná. Tiene el espíritu de Manuel Belgrano, ese gran revolucionario, apasionado, que tenía el país en la cabeza y pretendía nada más y nada menos ser un buen hijo de la patria”.
Tres anillos se seguridad para proteger a Milei y Adorni desplegará el operativo del Día de la Bandera en Rosario. El gobierno de Santa Fe terminó de coordinar el dispositivo frente al anuncio de una marcha de protesta contra el presidente. La Plaza Pringles, en el centro rosarino, será el punto de encuentro desde donde se movilizará para realizar el contraacto convocado por representantes de la multisectorial sindical, gremios de trabajadores del transporte, aeronáuticos, camioneros, recolectores, portuarios, ferroviarios, marítimos y de la administración nacional. Mientras, en la Universidad comenzarán las inscripciones del Encuentro Federal por la Soberanía, que busca poner en valor los conocimientos con un sistema de paneles a partir de ponencias previamente elaboradas. Detalla Luciano: “La soberanía está lesionada en primer lugar porque carece de un proyecto a corto, mediano y largo plazo de carácter estratégico que aborde las palancas fundamentales de una nación en materia de su integridad territorial, fluvial y marítima, en lo que hace la industria, en lo que hace el comercio, en lo que hace su moneda. Es decir, la justicia social. No tener objetivo, en un mundo como este, no es neutral. Por eso, el Encuentro busca ser un ensayo para pensar otra cosa: son temas que no se lo quieren poner en agenda o con los que hay cierta resistencia”.
A partir de las 9 de la mañana, Luciano será parte de la concentración en Plaza Pringles con organizaciones gremiales, sindicales, sociales: una convocatoria multisectorial amplia para declarar a Milei persona no grata y hacer un desagravio a la bandera argentina. “Seguramente va a haber una concentración masiva y después iremos a la apertura del Encuentro. Milei ha humillado nuestra bandera, venimos de la entrega de una de las vías fluviales más importantes del mundo como el río Paraná, con este nuevo concepto, este programa de los Estados Unidos que se llama ‘bienes comunes globales’. O la ley de Tierra, que pone en juego nuestra integridad territorial, fluvial y marítima, que va construyendo un andamiaje legal, jurídico, institucional que disgrega y fractura la nación para el saqueo, para convertir la Argentina en un protectorado. La cruzada es de significación y estamos contentos de que aparezca la voluntad, la necesidad de poder enfrentar esto y trabajar para otra política. Vienen por los recursos de nuestra patria grande. Los vemos en Venezuela, en Cuba: vienen por el litio, por el petróleo, por esta cuenca que tiene el 40 por ciento de la seguridad alimentaria”.
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Otra vez en Buenos Aires. Una década: de 1810 a 1820. Todo hace centro en el intento de armar algo nuevo. Manuel, un intelectual que se hace revolucionario. Sentirá el llamado por la Patria, se dejará atrapar por la Revolución de Mayo, será encargado de llevar la noticia de la Revolución a Paraguay: encabezará un grupo de setecientos muchachos que solo tendrán de soldados el nombre. Se arrojará a esa vida en campaña y cruzará la Mesopotamia. Para reflexionar sobre su figura, Javier Trímboli, durante 2020 y en ocasión del bicentenario de su muerte, retomará también desde esta orilla del Plata esa idea del mexicano Octavio Paz sobre la independencia de México. El historiador porteño, nuestro amigo, la extenderá a toda América Latina y rezará más o menos así: “Hemos nacido bajo la marca conquistadora, y cuando finalmente se toman bríos para producir la independencia quedamos en soledad”. Para Belgrano no fue capricho la creación de la bandera, “tampoco es capricho cuando Belgrano imagina a ese monarca Inca, era la voluntad, la decisión de querer encontrar maneras, formas, que nos unan y nos guíen, que erradiquen y ahuyenten la soledad. Ese es su legado fundamental”.
“Juzgará el acto de los consulares no por sus consecuencias concretas sino por el principio que los había guiado: lo que lo hacía condenable era que se hubieran preocupado menos por el bien común que por la defensa de sus intereses particulares”, dirá Tulio Halperín Donghi en El enigma Belgrano. Sigue el remolino hacia el centro: “la causa de la revolución es la causa de la patria, es la causa de buscar una felicidad pública”. Belgrano escuchará esa voz –como Taty y Alejandro, como Vicky y Luciano, sumados a millones de almas que desde 1812 dignifican a la bandera de Argentina–, se arroja, se entrega. Imaginará un país antes de que el país exista. No habrá calculo en nuestro héroe, solo entrega. Salir de la zona de confort, podríamos decir en estos tiempos, tan urgidos de (volver a) orientar la imaginación y la voluntad colectiva hacia la felicidad común, la justicia social, la emancipación, la patria.




