Este domingo, la provincia de La Rioja elige dos diputados para su representación en el Congreso Nacional. Bajo el nombre de Federales Defendamos La Rioja, el peronismo de Ricardo Quintela busca retener las dos bancas con los candidatos Ricardo Herrera y Gabriela Pedrali. Respaldado por Martín Menem –presidente de la Cámara de Diputados y excandidato a gobernador de la provincia–, Gino Visconti encabeza la lista de LLA, que espera sacarle una de las dos bancas al peronismo. Lo mismo aspiran desde Somos La Rioja –donde se unifican la UCR, el ARI y las fuerzas locales– con Gustavo Galván y desde Provincias Unidas con la candidatura de Rubén Galleguillo.

El mismo día, además los siete departamentos votarán dieciocho diputados provinciales. En La Rioja Capital, donde se eligen ocho representantes, se presenta Juan Carlos Santander por el Partido Justicialista, aunque un sector participa del armado de Ismael Bordagaray, actual ministro de Transporte y Comunicaciones y candidato a diputado provincial por Fuerza Patria, un nuevo espacio político dentro del justicialismo local.

Quintela fue uno de los gobernadores más opositores a las políticas nacionales desde el inicio del gobierno de Milei. A casi dos años de la gestión libertaria, Mattias Meragelman –periodista en Rioja Virtual Radio y editor de Economía Riojana– dice que, “en términos generales, encontramos obra pública paralizada, mucho impacto en el sector de la construcción, marcada caída del consumo y pérdida de empleo. Al igual que en el resto del país, salvo en el rubro construcción, somos la provincia que más empleo privado registrado perdió, porque la obra pública es muy significativa para la construcción en la provincia de La Rioja, un poco por encima del promedio del país”.

La gestión provincial, además, denunció desde 2024 un desfinanciamiento sistemático por parte del gobierno nacional, con caídas en las transferencias automáticas de recursos y una deuda millonaria acumulada por parte de la Nación. Estos fondos adeudados no son aportes discrecionales, sino que pertenecen a un régimen especial reconocido históricamente a la provincia. “La Rioja tiene un tema, que son los fondos extracoparticipables”, detalla Mattias. “La provincia cedió un punto de coparticipación en 1988 al gobierno de Alfonsín. De ahí en adelante, lo empiezan a reconocer a través de lo que se llaman ‘fondos extras’. Esos fondos extras, durante el gobierno de De la Rúa se incorporan en el presupuesto y todos los presidentes en los últimos veinticinco años siempre enviaron ese extra, además de la coparticipación, para cubrir el punto que se había perdido en los ochenta. Bueno, el gobierno de Milei no lo hizo. No respetó el presupuesto 2023, que fue reconducido dos veces. Entonces, hoy la provincia le reclama a la Nación una deuda de, más o menos, 1300 millones de dólares. Esa cifra la calculan sumando todo lo que es deuda por obra pública más la deuda por ese punto de coparticipación, que está por fuera de la coparticipación en el presupuesto”.

Una de las respuestas a esta falta de financiamiento provincial fue la emisión de Bonos de Cancelación de Deuda (BoCaDe), conocidos como “Chachos”. Mattias explica que “el Chacho fue un intento de avanzar en un proceso para generar recursos por fuera de lo enviado por Nación. El Chacho funcionó en un sentido y no funcionó en otro. ¿En qué sentido sí funcionó? Fue un mecanismo que le permitió reactivar el sector económico privado a la provincia, porque la gente tenía un extra con el Chacho. No era parte del sueldo: se cobraba el sueldo más un bono en Chachos, y ese bono lo podían gastar en pagar impuestos o en ir al supermercado o en cargar nafta. El comerciante que lo recibía, a las 48 horas iba y lo cambiaba por pesos. Como la mayoría de los productos no se producen en La Rioja, los comerciantes, para poder pagarle a sus proveedores que venían de otras provincias, necesitaban los pesos. Entonces, funcionó porque permitió una reactivación del circuito productivo económico provincial, porque la gente tuvo un extra de plata en el bolsillo. Esto solo fue para los estatales, pero tenés que pensar que dos tercios de la economía provincial son empleados públicos. Entonces, obviamente se generó un movimiento económico. Ahora, ¿en qué sentido no funcionó? El Estado provincial tenía 22 mil millones de pesos depositados en el banco para que los comerciantes, una vez que recibían el Chacho, fueran y los cambiaran, y los comerciantes fueron y los cambiaron todos. No logró la provincia generar que el Chacho fuera utilizado más allá de esta dinámica. ¿Reactivó la economía? Sí, reactivó el comercio, fundamentalmente, pero no le permitió una autonomía de los fondos nacionales. Si al Chacho lo hubieran incorporado para circular y comprar otras cosas más, sin tener que ir los comerciantes a cambiarlo por pesos, le hubiera dado autonomía, porque hubiera podido emitir a la provincia”.

Sintonía fina

A fines del 2024, la consultora Sintonía Fina afirmaba que seis de cada diez riojanos y riojanas declaraban que su situación económica había empeorado durante 2024. José Hilal, presidente de la Cámara de Industriales Olivícolas de la provincia, señaló una preocupante caída en la recaudación del sector olivícola riojano, debida a la combinación entre la baja producción y la volatilidad del mercado internacional. También se mostraron caídas en la producción de aceite, aunque de manera menor. Otra de las producciones importantes de la provincia, el vino –La Rioja es cuarto productor a nivel nacional–, registró en septiembre una caída interanual de exportaciones de 1,3 %, quinto mes consecutivo con resultados negativos. El retroceso se debe a la recesión global, la disminución de la demanda interna, la competencia internacional y el aumento de costos logísticos. En este contexto, la producción vitivinícola enfrenta el desafío de sostener su nivel exportador y preservar fuentes de empleo.

“Contrariamente a lo que todos creemos”, plantea Mattias, “el gobierno de Milei en las provincias se sintió más en el sector privado que en el sector público”. Por un lado, porque “el sector público no despidió a nadie. Es cierto que los empleados públicos de La Rioja cobran salarios muy bajos, están entre el penúltimo y el último del país, pero tiene una estabilidad laboral muy alta. Cobran sueldos muy bajos, pero lo cobran todos los meses”. ¿Y qué es lo que pasa en el sector privado? En cambio, en el sector privado la situación económica se siente particularmente en las empresas textiles. “La Rioja tiene, junto con Catamarca, el principal polo textil del país. Más o menos concentramos entre las dos provincias el 40 % de la producción textil nacional. La apertura de importaciones, más lo que significan plataformas de compra online como Shein o Temu, nos está haciendo pelota. Se habla más o menos entre 400 y 500 despidos en el sector textil: para La Rioja es un número alto. Entonces, te diría que en el sector público es hasta ahora donde menos se sintió el impacto directo. ¿Qué sintió el empleo público provincial? Una fuerte pérdida de poder económico, una fuerte pérdida de poder adquisitivo, porque su sueldo le permite comprar menos cosas, pero lo sigue teniendo, no está desempleado. Donde más se está sintiendo el desempleo es el sector privado. De todos modos, La Rioja tiene una de las tasas más bajas del desempleo del país. Está entre las ciudades con menor cantidad de desempleo del país: hay sueldos muy bajos, pero con empleo”.

Al igual que muchas de las provincias argentinas, la explotación de los recursos naturales aparece en el horizonte cercano como uno de los ejes centrales para el desarrollo económico. La Rioja, sin embargo, siempre fue una provincia movilizada en contra de la explotación minera. El movimiento antiminero en Famatina protagonizó una larga lucha social y ambiental contra los proyectos de minería a cielo abierto, especialmente contra la empresa canadiense Barrick Gold, que buscaba explotar la zona a partir de 2004. Los riojanas se opusieron por el uso de explosivos, cianuro, el consumo de agua potable y el alto impacto ambiental, en una movilización social exitosa, que llevó a que la empresa se retirara y se consolidara en la provincia un consenso social contra este tipo de minería. De hecho, en 2012, cuando el gobernador Beder Herrera intentó un nuevo convenio con la empresa Osisko, volvió a chocar contra la movilización social. Sin embargo, en los últimos tiempos, cuenta Mattias, eso parece haber cambiado. “Lo de la minería es un gran cambio. La minería fue un tema absolutamente tabú en la Rioja durante muchos años. Hubo dos grandes movimientos: uno en 2007 en Famatina, que hasta el día de hoy sigue siendo un lugar donde la minería no puede entrar, y otro muy grande en la ciudad capital en 2012, con movilizaciones masivas, con un nivel de compromiso social muy alto. Sin embargo, a partir del 2020, 2021, empieza un proceso donde el actual gobierno provincial vuelve a poner el tema minero en agenda y cambia totalmente el escenario. Los antimineros o los ambientalistas no tienen la presencia que tenían antes, no hay rechazo social y, hoy por hoy, es un tema absolutamente instalado en la agenda política y económica, y es la gran apuesta del gobierno y del Estado para los próximos años. Antes, cuando los candidatos a gobernador te venían a visitar a una entrevista, te pedían que no preguntes de minería porque era un tema sensible. Todo eso cambió. Todo el mundo habla de minería abiertamente y la gran apuesta de La Rioja es litio, el cobre y las tierras raras, junto a energías renovables como los grandes temas a futuro. La provincia firma convenios con empresas y participa de foros mineros, cosa que antes estaba absolutamente prohibido. De hecho, jerarquizó el área de Minería, que pasó de ser una secretaría a depender directamente del gobernador”.

De cara al domingo

En este contexto, la elección del domingo tiene como protagonista, por un lado, al peronismo del gobernador Quintela, un opositor claro a las políticas del gobierno nacional que golpean económica y socialmente a la provincia. Por otro lado, la pregunta es si, pese al impacto negativo de las medidas nacionales, hay un electorado para Milei, que ganó el ballotage y que además tiene a una de sus figuras nacionales, Martín Menem, con fuerte presencia en el territorio provincial.

En palabras de Mattías, “el tema electoral es más complejo”. ¿Por qué?  “La Rioja es una provincia donde hay un rechazo y una crisis de representación muy fuerte, hay una mirada muy crítica de los cuarenta años de peronismo. Esa crisis de representación se vincula fundamentalmente con la calidad de vida y con la corrupción. En La Rioja, el concepto de ‘casta’ que Milei planteó en su momento no fue visualizado como algo abstracto. Al ser todavía una sociedad relativamente chica, vos podés ver el incremento del nivel de vida que tiene un dirigente político. Entonces, la gente cuando se enoja con la corrupción no dice ‘la casta’, dice ‘fulanito de tal’, ‘la camioneta’, ‘el viaje’, ‘la casa que se construyó’ y eso tiene un impacto muy alto”. Pero, al mismo tiempo, “el gobierno de Milei ha generado, como en todo el país, una pérdida de poder adquisitivo y un nivel de recesión muy alto, aunque una parte de la población riojana se lo sigue atribuyendo al peronismo. Inclusive, cuando vos charlas con ellos, no te dicen que en el país está pasando todo eso, sino que lo plantean como si solamente fuera un fenómeno local, un fenómeno de La Rioja, y no visualizan que esté pasando en el resto del país. Eso se vincula mucho con la crisis de representación que recién te mencionaba”.

Yendo a las expectativas para el domingo, Mattias advierte: “La Rioja renueva dos diputados nacionales, y el peronismo cree que puede renovar las dos bancas. Yo no lo veo tan fácil, ya que, por el sistema D’Hondt, tendría que duplicar en votos al candidato de la Libertad Avanza”. A la vez, “el candidato de LLA es un dirigente empresario no conocido, otra vez apostaron a esto de la marca”. Con respecto al peso local del actual presidente de la Cámara de Diputados, señala que “en La Rioja el apellido Menem tiene una cierta reminiscencia, obviamente no como en los noventa o como en los dos mil, pero sigue existiendo como un valor. Históricamente, en La Rioja el radicalismo fue la oposición y sacaba entre el 28 y el 32 o 34 por ciento de los votos, más o menos. Martín Menem logró destronar de la oposición en la provincia al radicalismo. Ahora, ese voto cautivo antiperonista, ese enojo social, lo tiene la Libertad Avanza”.