Santiago del Estero es una de las dos provincias argentinas que este año elige gobernador. Lo hará este domingo, en una elección concurrente con los cargos legislativos nacionales: 3 senadores y 3 diputados para la representación de la provincia en el Congreso. Además, los santiagueños votarán 40 diputados provinciales, 137 comisionados municipales y autoridades locales (intendente y concejales) en Clodomira, Villa Atamisqui y Beltrán.
El gobernador Gerardo Zamora va como candidato a senador nacional, mientras que su jefe de gabinete, Elías Suárez, irá por la gobernación, en la continuidad del Frente Cívico. Lo enfrentarán Ítalo Cioccolani, actual titular de la ANSES provincial que se presenta por La Libertad Avanza, y Alejandro Parnás por Despierta Santiago, la alianza entre el PRO y la UCR.
El Frente Cívico por Santiago del Estero gobierna la provincia desde 2005. Llegó al gobierno luego de la crisis política del juarismo en 2004, en un contexto nacional de consolidación del proyecto político que impulsaba Néstor Kirchner. El declive del histórico esquema de gobierno de Carlos Juárez mostró la ruptura entre los reclamos de múltiples actores sociales a lo largo de la década del noventa y una cada vez más distante capacidad estatal, que había dejado al conglomerado Santiago del Estero-La Banda con casi 60 % de pobreza y 30 % de indigencia (según el EPH-INDEC de 2003) Luego de un año de intervención federal, el 27 de febrero de 2005, el Frente Cívico por Santiago ganó las elecciones a gobernador con el 46,5 % de los votos positivos, y el 23 de marzo de ese año Zamora asumió como gobernador y se integró al proyecto de la transversalidad que lanzó el kirchnerismo.
El Frente Cívico aparece como una alianza exitosa de redes partidarias del radicalismo, del peronismo y de otros sectores políticos y sociales, y quizá sea esa una de las razones de su crecimiento, consolidación y continuidad. Consultado por SANGRRE, Ezequiel Álvarez, escritor y militante, explica desde Santiago: “La principal característica de este proceso es la alianza entre sectores del radicalismo y el peronismo. No sucedió antes. Es una fuerza arrolladora, imbatible. Y es esa fuerza la que permitió llevar adelante un cambio de la magnitud que se experimentó y experimenta en el Santiago del Estero del siglo XXI. Enumero algunos hechos que lo ejemplifican, más allá de las lecturas e informes provinciales. En 2023, Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó un Diagnóstico de la situación socio-ocupacional de Santiago del Estero y políticas de desarrollo e inclusión en el que destacó los logros conseguidos en la provincia en los últimos diez años en materia productiva y el crecimiento del empleo, como también los desafíos que surgen del desarrollo en distintas áreas que requieren de mano de obra calificada profesional y de inversiones estratégicas ejecutadas desde una planificación sectorial coordinada en todo el territorio. En 2024, un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, Santa Fe, indicó que Santiago del Estero ocupa el segundo lugar entre las provincias con mayor crecimiento económico en la última década. Por último, hace diez días, la provincia recibió el Premio QUÓRUM, resultado de un proceso de selección entre proyectos de excelencia en administración de Justicia en todo el país. Solo estos tres datos ya nos hablan de una provincia distinta. No es la Santiago del siglo XX, no es la provincia de las intervenciones federales cada diez o quince años. Hay desarrollo social, crecimiento económico y funcionan las instituciones”.
Durante estos veinte años, el gobierno provincial realizó su propio Plan Estratégico Territorial (PET), articulado con el PET nacional que durante la gestión de Néstor Kirchner se elaboró desde el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Como parte del proceso, también fue elaborado el Plan de Ordenamiento y Desarrollo Regional Sustentable (PODERES), que permitió mediante un diagnóstico detectar áreas críticas y de urgente atención, y desde donde surgieron propuestas de obras de infraestructura y planes estratégicos para el desarrollo productivo y sostenible a largo plazo. Bajo una visión de descentralización provincial y distribución de recursos naturales, en Santiago pensaron una infraestructura básica de interconexión con corredores de desarrollo y dotación de agua, camino y energía y con foco en el sistema de asentamientos humanos. Luego de la firma del Acta de Reparación Histórica con el gobierno del presidente Kirchner, con fondos nacionales se desarrollaron obras de infraestructura: hospitales, escuelas, viviendas y obras viales. En términos económicos, con un modelo agroindustrial se logró la exportación de productos provinciales a China, Europa y Brasil, además del desarrollo turístico en Las Termas de Río Hondo, la generación de biodiesel en Frías, la producción ganadera en la zona central y la de la soja en el norte.[1]
Este domingo, los santiagueños darán seguramente continuidad a la gestión del Frente Cívico en la provincia. Ahora bien, tras veinte años, ¿cuáles pueden plantearse como nuevos desafíos en la próxima etapa? “Dependiendo cómo evolucionan las relaciones con el gobierno de la Nación, en particular en lo referido a los fondos coparticipables y otros”, plantea Ezequiel, “el enfoque debe estar, primero, en sostener lo conseguido: esto es, el ciclo virtuoso de la obra pública, empleo y consumo que revitaliza la economía real. Segundo, profundizar el enfoque en el interior provincial, en particular en lo referido al acceso a la vivienda y servicios de salud. Ahí hay un gran desafío”. En cuanto a los problemas más estructurales de la provincia que deben seguir en foco, “las limitaciones en el acceso al agua son de raíz histórica, de muy larga data. No obstante, se han llevado a cabo obras de infraestructura hídrica de gran magnitud, como por ejemplo la construcción de diques, el acueducto Lugones-Mailín, el acueducto Simbolar-Añatuya. Estas obras no han resuelto, pero sí mejorado la vida de las comunidades al interior provincial”.
La lógica del desarrollo político del Frente Cívico parece funcionar como un espacio de integración de los distintos actores y organizaciones políticas y sociales, con capilaridad en todo el territorio provincial, bajo la premisa de una democratización que garantiza el dinamismo de la propia fuerza gobernante, su potencia y su estabilidad. ¿Cómo se tramitan las diferencias bajo esta dinámica de integración de sectores diferentes y con sus matices? Ezequiel explica que “en la alianza funciona algo así como una máxima política: de la cintura para arriba, todo vale. Y eso se traduce en que la conducción en la provincia y en la ciudad capital no se discute ni se disputa. Es la garantía de salud del proyecto que lleva veinte años. Después, en los municipios del resto de la provincia y comisiones municipales, hay disputa entre radicales y sus fuerzas aliadas con el peronismo. Y está bastante repartido. El año que viene se renuevan todas las intendencias menos dos. Si quieres ver disputa al interior de la fuerza, ahí la vas a ver”. ¿Y la oposición, en ese contexto? “Más allá de algunos escaños en la legislatura provincial o concejo deliberante, no han tenido buenas performances en las elecciones. Es decir, no ha habido dirigentes de la oposición que hayan quedado a menos de 25 puntos del candidato del Frente Cívico; por lo general, ha sido mucha más la diferencia”.
El activo de este dinamismo parece provenir también de fomentar procesos de descentralización, regionalización y participación –por ejemplo, la democratización de comisiones rurales y de fomento– y la discusión comunitaria. “El Frente Cívico ha ido incorporando en el transcurso de estos veinte años a diversos movimientos sociales y organizaciones políticas”, describe Ezequiel sobre el proceso de porosidad de actores y demandas. “El MOCASE es un ejemplo: uno de sus dirigentes integra la lista de candidatos a diputados provinciales por el Partido Justicialista. Ya sucedió en otras elecciones, donde se integró a dirigentes de otras organizaciones campesinas. Por otra parte, el gobierno también acompaña y trabaja, no libre de tensiones, con organizaciones de cartoneros, organizaciones que luchan contra la violencia institucional, movimiento feminista, etc. Es un proceso que ha dado algunos resultados. En el caso de las organizaciones que luchan contra la violencia institucional, por ejemplo, se han creado fiscalías especializadas, direcciones a nivel del Poder Ejecutivo que abordan esta problemática, se creó por ley el mecanismo provincial competente en la temática. Por otra parte, el Poder Judicial, en una causa paradigmática (el caso de Ramón “Tordo” Vázquez), condenó a perpetua a cuatro policías que torturaron y asesinaron al señor Vázquez. Es decir, ante la demanda aparece una reacción, una respuesta, que se encuadra en las aspiraciones de un Estado social de derecho”.
En el esquema de desarrollo propuesto por el Frente Cívico resulta significativo el papel activo del Estado, tanto en las obras de infraestructura como en la generación de políticas de acceso a derechos. El Estado provincial ocupa un lugar clave en la estructuración socioeconómica y en la distribución de los recursos. Quizá algo de esto explica que Santiago no solo haya sido una de las provincias en las que Milei perdió claramente en el balotaje de 2023, sino donde el Frente de Todos sacó la mayor diferencia: 68,42 % contra el 32 % de LLA. “En Santiago del Estero hay una lealtad a los proyectos populares. Si bien Zamora asciende al poder en 2005 venciendo al candidato del PJ (que era el candidato de Néstor), después se suma a aquello que se denominó como la transversalidad, es decir, peronistas y radicales detrás de un proyecto de reparación y reconstrucción de un país que salía de la crisis del 2001. Se firmó el Acta de Reparación Histórica entre Néstor Kirchner y Gerardo Zamora y, simbólicamente, Santiago ingresó a cierta modernidad, después de décadas de estancamiento, crisis e intervenciones federales. Cambió la estructura productiva de la provincia. En función de eso, el electorado santiagueño acompaña lo que la conducción del Frente Cívico señala como el proyecto político que va a contribuir a sostener el crecimiento provincial. Hay mucha claridad y es muy sencilla: si viene un dirigente y dice “aquí no va más la obra pública”, “aquí no va más los gastos en educación pública y salud”, bueno, está muy claro que esta provincia no te va a acompañar en absoluto. Lo que nos ha hecho salir de los niveles de pobreza y atraso en el que estábamos inmersos en el siglo XX es justamente el círculo virtuoso de la obra pública, la cantidad de escuelas creadas, la modernización y descentralización del sistema de salud. Falta todavía, eso está clarísimo. Pero el rumbo es claro”.
Notas
[1] Campos, H. (2025). Política y desarrollo en Santiago del Estero: Aproximación a los planes estratégicos territoriales impulsados por el Gobierno provincial del Frente Cívico (2005-2016). Sociohistórica (55), e251. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.18804/pr.18804.pdf




