Corrientes es una de las dos provincias –junto con Santiago del Estero– que, a contramano del resto del país, renovarán gobernador este año. En la anteúltima elección provincial con calendario desdoblado (la última será la bonaerense del 7 de septiembre), los correntinos y correntinas concurrirán este domingo a las urnas quizás de manera no concluyente, si el resultado habilita un ballotage entre el candidato oficialista y hermano del gobernador, Juan Pablo Valdés, y Martin “Tincho” Ascúa, de Limpiar Corrientes, como expresión de un peronismo renovado.

El oficialismo provincial apuesta a garantizar la continuidad de la gestión del gobernador Gustavo Valdés –al mando de la provincia desde 2017–,  apalancado en la UCR correntina. Por otro lado, después de la normalización del Partido Justicialista (PJ) provincial y con el apoyo de Cristina Kirchner –que en su último acto público fue a acompañar el lanzamiento del actual intendente de Paso de los Libres y candidato Tincho Ascúa–, el peronismo apuesta a una renovación que le proporcione un lugar en el ballotage. Todas las encuestas miden escenarios con el oficialismo ganador, pero con dificultades para conseguir más del 45% de los votos o más del 40% y una diferencia de 10 puntos sobre el segundo.

Ayuda a dicha posibilidad, además, la dispersión de una parte del radicalismo bajo la figura del histórico Ricardo Colombi y la imposibilidad del oficialismo provincial de confluir en alianza con La Libertad Avanza (LLA), que lleva al diputado Lisandro Almirón como cabeza de un armado propio de los libertarios. En un proceso contrario, el peronismo pudo consolidar una coalición con importante representación de partidos políticos y organizaciones, entre ellos el Frente Renovador, que pondrá el candidato a intendente de la capital provincial, Germán Braillard, crucial para la pelea en el distrito que contiene al 33% del electorado de la provincia.

Con el cambio como eje movilizador, el frente opositor aspira a que correntinos y correntinas apuesten por Ascúa que –a diferencia del hermano del gobernador, que llegó a la intendencia de Ituzaingó y ahora a la candidatura provincial bajo su tutela– es un dirigente de origen popular, abogado y profesor de Derecho Penal hasta 2017, cuando logró romper con otra “dinastía” en Paso de los Libres. Mientas, los Valdés apuestan a imponerse en primera vuelta, con la confianza en la estructura del radicalismo y la mayoría de los intendentes a su favor. Lo decidirá el electorado que, según las encuestas, y a contramano de lo que ocurrió hasta ahora en las elecciones locales –con excepción de Formosa– muestra una decisión de alta participación.

Gonzalo Rubiola

Conversamos sobre este panorama provincial y electoral, y sobre las expectativas para este domingo con Gonzalo Rubiola, candidato a diputado provincial, reconocido dirigente gremial, referente de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en Corrientes, donde es secretario gremial, y de la CTA Autónoma.

¿Cómo está la situación hoy en Corrientes? ¿Cómo golpea la gestión de Milei y sus políticas económicas, sociales, a la producción y al comercio local? Por otro lado, teniendo a un gobernador que sostuvo estas políticas y que, al parecer, recién comenzó a diferenciarse del oficialismo nacional a partir de la imposibilidad de una alianza provincial con LLA, ¿creés que esto repercuta en la elección, es decir, tanto la situación social, económica, como la postura del gobernador Valdez? ¿O será una votación de tono local, más basada en la decisión de los correntinos de dar continuidad o no la gestión provincial?

La gestión nacional de Milei golpea fuertemente a la provincia porque somos una de las tantas que dependen en gran medida de la coparticipación nacional. Entonces, al ir bajando esa coparticipación, las cuentas de la provincia se ven muy disminuidas, al punto que, debido a los gastos excesivos de la campaña y otras cuestiones locales, el gobernador habría pedido un préstamo ahora al banco local para poder pagar los sueldos de este mes de agosto de los empleados públicos.

El acuerdo que se intentó hacer entre LLA y Valdés –ya que Valdés venía haciendo que todos sus diputados y senadores votaran todo lo que el Presidente mandaba, como los vetos a los jubilados, los vetos a la discapacidad y las distintas leyes que fueron promulgadas y después vetadas– era esencial para él, porque se le van varios votos a la opción de LLA. Si bien no pareciera ser un frente fuertemente consolidado, le resta un porcentaje de votos que rondaría, creemos nosotros, si no hay sorpresas, entre el 10 y el 12%, que eran exclusivos de Valdés.

En este sentido, hace cincuenta años que no gana el peronismo en la provincia. ¿Sentís que hay una posibilidad, un clima de fin de ciclo? ¿El hecho de que el gobernador pusiera a su hermano para la candidatura es un paso en ese sentido? El propio Valdez va a encabezar la lista para el Senado provincial: ¿se puede leer eso como modo de arrastrar votos?

Es así, hace cincuenta años que el peronismo no gobierna en la provincia. Entendemos que hay un hartazgo de la sociedad para con el gobierno provincial. Si bien maneja una estructura fuertísima, lo que se ve, lo que se palpita en la calle es que hay una gran cantidad de correntinos y correntinas que están en contra de lo que sería hoy el gobierno de Valdés. Sumado a algo que fue muy crucial acá: la desaparición de Loan Danilo Peña. Eso está muy presente en la memoria de los correntinos y es un punto que golpeó fuerte en el gobierno.

Además, hay cuatro listas fuertes, la de Vamos Corrientes –que es la de Valdés–, la de Limpiar Corrientes –que la de Tincho Ascúa, la nuestra–, la de Eco –es decir, la del papá político, padrino político y ex socio político de Valdés, Ricardo Colombi, que son los radicales disidentes– y la de LLA. En ese escenario, se ve difícil que el gobernador pueda hoy imponer a su hermano por encima de los 40 puntos que estaría necesitando para ganar en primera vuelta. Ellos no tienen plan B, su único plan es ganar en primera vuelta, porque saben que en segunda vuelta no tendrían chances de sostener el gobierno. Que haya puesto a su hermano como candidato significó un problema hasta interno dentro de su fuerza política, porque para muchos de ellos su candidato natural era el intendente de la capital correntina, Eduardo Tasano. Entonces, se abre un panorama favorable para una nueva fuerza política como Limpiar Corrientes, que hoy estaría segunda según todas las encuestas, con una renovación que es social, generacional y que está impactando fuertemente en la ciudadanía.

Hace poco, Ascúa presentó un Plan de Producción ante sectores de la sociedad, representantes políticos y sociales. ¿Cuáles son los puntos de esta propuesta, los ejes del desarrollo para la provincia, para el mejoramiento de la vida de los correntinos? Entre otras cosas, habló del garantizar una modernización de la administración pública, pero “sin despidos ni persecuciones”. En este sentido, ¿qué aportes tienen los trabajadores del Estado para acercar en este proceso de recuperación provincial?

Sí, hace poco se presentaron las propuestas de producción y trabajo, donde se hizo foco en el desarrollo industrial de la provincia, darle valor agregado a nuestra materia prima, poder poner en Corrientes de una vez por todas un proceso de industrialización que genere puestos de trabajo, ya que tenemos una economía fuertemente primarizada.

Nosotros desde ATE fuimos los que hicimos la plataforma de gobierno para los estatales, entendiendo que necesitamos un Estado que sea ágil, que sea eficaz, que sea moderno. Pero no desde el concepto de modernización como plantean el gobierno nacional y también este gobierno provincial, que hablan de baja de salario, de trabajadores precarizados; sino un Estado moderno eficaz y ágil, que llegue de la forma más plausible, en un mano a mano al sujeto de derecho que es el ciudadano, que hoy no está recibiendo al Estado como alguien que lo cuida, lo cura, lo educa. Esa es la plataforma que hemos realizado desde la Asociación Trabajadores del Estado para este frente político.

Finalmente ¿cuáles son las expectativas para el domingo 31?

Son muy positivas. Hay una oportunidad histórica para poder ganar la provincia, para que el peronismo obtenga una gobernación importante acá en el NEA, en una provincia que la ha sido esquiva desde la recuperación de la democracia. El último gobernador peronista que tuvimos fue depuesto por la última dictadura sangrienta y genocida, y después de eso tuvimos gobiernos que han sido representantes de las oligarquías, gobiernos que han sido totalmente de derecha, neoliberales. Primero con el Pacto Autonomista Liberal, después con la intervención federal y luego con estos gobiernos radicales que han sumido la provincia en un atraso estructural.

Así que las perspectivas que tenemos son muy buenas y creemos que Corrientes puede dar el batacazo, para que desde acá podamos llevar una ola de esperanza, una ola de justicia social a toda la Argentina.