Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Brandsen, Cañuelas, Ensenada, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, La Matanza, Lanús, Lobos, Lomas de Zamora, Magdalena, Presidente Perón, Punta Indio, Quilmes y San Vicente: 19 son los partidos que componen la mítica Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires, caracterizada por ser un histórico bastión del peronismo.
Cuna de dirigentes históricos, como Manolo Quindimil en Lanús, Eduardo Duhalde en Lomas, Alberto Balestrini en la Matanza, Aníbal Fernández en Quilmes, los Granados en Ezeiza o los Mussi en Berazategui, la Tercera posee actualmente casi la totalidad de sus municipios (17, a excepción de Lobos y Magdalena) identificados con alguna de las distintas vertientes del peronismo. En ellos, encontramos intendentes provenientes del núcleo duro de La Cámpora, como Julián Álvarez en Lanús o Mayra Mendoza en Quilmes; otros alineados con el gobernador, como Mariano Cascallares en Almirante Brown o Jorge Ferraresi en Avellaneda, y figuras con juego propio, como el caso de Fernando Gray en Esteban Echeverría.
La Tercera es la segunda sección bonaerense con más electores habilitados para emitir su voto (5.101.177 personas, el 34,5% de electores en la provincia), solo superada por la Primera, lo que explica su peso electoral. Entre sus características podemos destacar su densidad demográfica, un marcado perfil industrial en varios de sus municipios (Lanús, La Matanza, Avellaneda), problemas de infraestructura de servicios públicos tales como falta de cloacas y gas de red, bolsones de pobreza estructural, empleo informal, problemas de inseguridad y hacinamiento. Es para destacar, además, que algunos de los municipios que integran la Tercera (Cañuelas, Lobos, Almirante Brown, entre otros) poseen un doble perfil, compuesto por áreas urbanas y áreas rurales.
¿Qué es lo que se pone en juego en las próximas legislativas bonaerenses para los militantes del peronismo? En principio, la elección tiene una implicancia directa en la composición de la futura Legislatura provincial. Lo que va del segundo mandato del gobernador Kicillof ha sufrido un embate por partida doble: un permanente desfinanciamiento de recursos por parte del gobierno nacional, e impedimientos y condicionamientos por parte del tándem peronista compuesto por Máximo Kirchner y Sergio Massa, vía sus legisladores bonaerenses. A pesar de la costosa y frágil unidad alcanzada sobre el filo del cierre de las listas, Kicillof disputa con La Cámpora la conducción del peronismo de cara a las elecciones presidenciales del 2027; un buen resultado podría posicionarlo como un candidato competitivo, mientras que una derrota lo dejaría condicionado para lo que resta de su mandato como gobernador. Pero, más allá de las superestructuras partidarias, más allá de las disputas por los cargos y los cierres de listas, esta nota busca darles voz a las bases.
Conversamos con Guillermo, de Kolina de Lomas de Zamora; Mariano, del PJ Lanús, y Mariana, del MDF de Almirante Brown: militantes políticos de distintos espacios del peronismo que viven el día a día en los barrios de la Tercera Sección siendo el motor de la micropolítica y quienes contienen con tiempo y trabajo en estos tiempos de crisis. Cuando les preguntamos sobre la realidad en el barrio, Mariana nos detalla: “La diaria en el territorio se va complejizando cada vez más. La falta de trabajo, el aumento de los precios de alimentos y servicios, el desarme de políticas públicas vinculadas a salud, educación y a la contención de las juventudes se hacen sentir. Las familias están en situaciones de mucha vulnerabilidad, los presupuestos provinciales y municipales no llegan a dar cobertura a todas las demandas. La degradación se siente en el territorio y los comedores y merenderos no dan abasto para responder a todas las familias. Comenzamos a notar el aumento de consumo de sustancias como alcohol y drogas y los chicos están tan metidos que se generan situaciones violentas”.
Por su parte, Guillermo nos cuenta: “Veo una realidad muy complicada, donde las familias no llegan a fin de mes. Hay intentos de generar una economía circular, un rebusque, pero falta organización y guía en el proceso. La inflación y los despidos se sienten en los barrios; a los chicos les es difícil ver un futuro prometedor por el cual esforzarse”. Mientras, desde el barrio de Lanús, Mariano analiza: “Es un momento muy complicado, donde los que no tienen no encuentran trabajo y los que tienen trabajo ven muy deteriorado su poder adquisitivo. Veo comercios donde bajan las ventas, familias con un nivel de endeudamiento muy crítico y, lo más difícil, chicos que no ven un futuro. Hoy los pibes no tienen la motivación de estudiar, de formarse, porque no hay un proyecto de desarrollo, no ven una posibilidad de futuro. Veo también que la provincia y el municipio hacen lo que pueden para paliar esta situación, pero el retiro del Estado Nacional en este contexto es crítico en materia de salud, educación, emergencia alimentaria y obra pública”.
El campo popular en esta campaña parece atravesar desafíos estructurales. “Primero, sostener los acuerdos alcanzados en la campaña, porque da la sensación de que es una unidad muy forzada, muy frágil, que va a explotar a partir de noviembre; veo más interés en ocupar bancas que en desarrollar en conjunto un proyecto político y de país. Luego está la apatía de la población, la cual ya se siente nuevamente defraudada por los discursos políticos y los manejos orgánicos de las agrupaciones, lo que dificulta aún más el trabajo militante”, plantea Guillermo desde Lomas de Zamora.
Por su parte, Mariana se explaya: “Creo que el mayor desafío es encontrar y poder transmitir algunas cuestiones programáticas. Es una lista que no nos deja conformes a muchos, pero no por los personalismos: la sensación generalizada es que esta lista presenta una unidad que se diluye al día siguiente de las elecciones. Sabemos que tenemos que militarla, porque el modelo neoliberal puede ganar bancas y sabemos el daño que puede generar. Pero, por otro lado, que nuestra dirigencia solo discuta en torno a cómo se reparten los lugares, armando en general listas conformadas por trabajadores o empleados con multiplicidad de cargos no soluciona las internas. Tampoco se fomenta ni se abren espacios de discusión dentro del partido para poder repensar nuestra práctica política. La propuesta es la misma campaña tras campaña: las mesitas, pasar y tirar un folleto o revista en la casa de los vecinos… En ninguna reunión se habla de practicar la escucha activa o de tratar de generar vínculos para que la comunidad se organice, y eso termina afectando la construcción y la acumulación, y cierra la posibilidad de tener un acercamiento más humano de los vecinos con la política. Creo que se piensa la estrategia en torno al calendario electoral y es muy obvio. Es momento de militar activamente la lista, pero posterior a la campaña creo que la militancia también tiene que empezar a exigir a esos compañeros que ocupen bancas en todos los niveles y, a las dirigencias, que las discusiones se tienen que dar teniendo conciencia de lo que hay en juego, porque la gente en los barrios tiene hambre, y sin propuestas en el 2027 no vamos a llegar muy lejos”.
Por su parte, el referente de Lanús enfoca las prioridades en el padrón electoral: “El desafío es aportar a que no siga descendiendo el voto: poder convencer a quienes han decidido no participar en actos anteriores ya sería todo un logro, y mejor si podemos convencer de que el peronismo, aún con cosas a mejorar, es la opción de una vida más digna”.
Si bien las campañas electorales de la provincia de Buenos Aires siempre tienen un condimento particular, las expectativas de este año parecen estar aún jaqueadas por el efecto de la derrota de 2023 y muestran diferencias en el ánimo. En tal sentido, Mariana alerta sobre un panorama inmediato no muy alentador, ya que “las legislativas no han tenido resultados favorables para nosotros”, si bien opina que la campaña “es una oportunidad para seguir fortaleciendo la vinculación con la gente en los territorios, que los pibes que se sumaron en este tiempo a militar puedan vivir la campaña con alegría y tener la primera experiencia de ‘custodios de la democracia’ me parece que es lo más importante”. Guillermo, en cambio, plantea que ya está “construyendo el 2027, que la gente vuelva a interiorizarse y preocuparse por la política”. Mariano, por su parte, se entusiasma con la posibilidad de abrir la discusión: “La expectativa debería ser volver a recuperar representación de un montón de sectores que el peronismo hoy no contiene, como pueden ser los chicos que hacen Rappi: ese tipo de trabajador, que el peronismo debería representar y asegurarle el goce de derechos, hoy se siente mucho más representado por Milei que por nosotros”. Y agrega, a modo de síntesis: “Hoy la expectativa es hacer una buena elección, pero después de esto tenemos que discutir qué proyecto de modelo de desarrollo queremos, a quién le estamos yendo a pedir el voto y para qué”.




