Frente a la inquietud, la conversación: ejercicio colectivo de, primero, lograr establecer las preguntas sobre lo que inquieta y (a veces en simultáneo) ensayar respuestas. Felizmente, quienes hacemos Sangrre mantenemos desde hace mucho con Alejandro Kaufman un ejercicio de este calibre, alimentado y renovado en diferentes situaciones.
A inicios de 2017, la charla que de la feroz persecución política desatada sobre Milagro Sala y la Tupac Amaru en Jujuy nos llevó a la interrogación sobre las formas en que se producen históricamente operaciones de segregación, racismo, clacismo y violencia simbólica en Argentina, plasmada en 2020 en los “podcasts ilustrados” de La deuda sagrada.
Por caminos confluentes, y con la pregunta ¿Qué te puedo decir? cómo contraseña, la conversación se expandió hacia el cúmulo de transformaciones, mutaciones, urgencias, desafíos y problemas que la pandemia había dejado al desnudo, hasta dar lugar entre 2021 y 2023 a las tres temporadas del podcast producido por Sonido Cultura en el marco del entonces Ministerio de Cultura de la Nación.
Hoy, 2026, con diez años cumplidos de Sangrre y la pregunta-insignia ¿Cómo llegamos hasta acá? orientada a propósito del infausto presente, pero al mismo tiempo hacia esta última década en nuestro país –signada en su comienzo por el triunfo político de la derecha y, en su desarrollo, por un proceso de estupor, vaivén y desorientación de las expresiones sociales y políticas populares y emancipatorias– la “conversación en proceso” con Alejandro nos llevó a afinar el espectro de inquietudes hacia la catástrofe que el ejercicio político de la ultraderecha –no solo en su expresión doméstica, sino como índice global– nos entrega como actualidad y dudoso horizonte.
Así, en este podcast que hoy compartimos, Argentina en medio de la Tempestad ¿Qué te puedo decir? Especial Sangrre 10 años, la conversación deriva sobre algunos tópicos no transitados hasta ahora, y otros conocidos pero amplificados y transfigurados de manera brutal: las bases elementales y destructivas del “anarcocapitalismo” libertariano; el monopolio como expresión acabada del capital; el descarte total del país como territorio y coordenada de producción social; el minado del lazo social; la destrucción de la estatalidad como destrucción de lo común; la espectacularización de lo popular; la revolución industrial realmente existente (mal llamada “inteligencia artificial); la singularidad argentina y sus resistencias frente a la globalidad.
¡Oíd mortales, la sangrre está en ustedes!




