Con 1.290.948 electores, la Quinta es la tercera sección electoral más importante de la provincia de Buenos Aires, detrás de las dos que se recortan sobre el conurbano. Integrada por 27 distritos del sudeste bonaerense, este domingo elegirá 5 senadores para la legislatura provincial.

De todos los distritos, General Pueyrredón –conformado por Mar del Plata y Batán– es casi la mitad del padrón, con 596.177 sufragantes, el 45% del total de la sección. Quizás por eso, los candidatos que encabezan las listas de Fuerza Patria, Fernanda Raverta, y de la Alianza LLA-PRO, Guillermo Montenegro, son dirigentes de ese municipio. El hecho de que sean además figuras nacionales dispara otra cuestión que rodea en particular esta elección: la pregunta por su nacionalización o la posibilidad de municipalización o provincialización del voto.

Para Sole Restivo, periodista de los medios de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) en Tandil, estas dos figuras fuertes en la quinta, Raverta y Montenegro, “hacen que la elección se vea más nacionalizada. El desdoblamiento abrió la discusión sobre si lo que pesa es la valoración del gobierno nacional o la dinámica de cada municipio”. Como aclara, “cada ciudad tiene su propia lógica. Tandil, por ejemplo, tiene un intendente que no está alineado con LLA-PRO y que lleva adelante su sexto mandato. Eso genera un escenario más complejo. Creo que vamos a ver un voto con doble lectura: la gente piensa en lo que pasa en el país, pero también valora la gestión local”.

En Mar del Plata, en cambio, señala Brenda Benavente, gestora cultural, “a nosotros se nos nacionaliza automáticamente la discusión, por el movimiento de Montenegro también en alianza con la Libertad Avanza. Tanto por su gestión en la ciudad como además por su parecido en el último tiempo a los modos que tiene Milei en sus redes. Para Mar del Plata, la elección ya estaba nacionalizada: no hay un discurso local que difiera del nacional y no hay un discurso provincial que se le pueda anteponer a la realidad más próxima de lo que está sucediendo y a la realidad nacional. Por más gestiones que haga la provincia de Buenos Aires, cuando vos tenés un gobierno local de total abandono y un gobierno nacional en la misma línea, ya está todo dicho”.

Para Brenda, este eje además trae otro problema para las fuerzas políticas en estas elecciones: la baja participación. “Hay una discusión que tiene que ver con el contenido: cómo se encara la campaña, cuál es el discurso, si se lleva a una discusión más local o más nacional; pero también hay un hecho más concreto, que es la confusión que genera en los ciudadanos y ciudadanas que haya dos elecciones distintas. Para la gente que no está empapada en la discusión política ya es confuso, cuando hay una elección unificada, saber qué es lo que está votando. Desde que empezó nuestra campaña, no paramos de explicar qué es lo que tenemos que votar el 7. Y se confunde si hay que votar en septiembre o en octubre. O si hay que votar las dos o esta es una PASO y la otra es la general. Genera un nivel de confusión, que es problemático para el mayor problema que tenemos en este momento todas las fuerzas políticas, todos los partidos, no solo el peronismo, y es la baja participación”.

Raverta y Montenegro ya se enfrentaron por la conducción del municipio de General Pueyrredón en 2019 y en 2023. Ambas veces, con resultado parejo. “En la elección de 2019 estuvimos muy cerquita de ganar la ciudad, estuvimos a 8 mil votos de diferencia con Montenegro”, cuenta Brenda. “Después, en la del 2023 nos distanciamos un poquito más, nos faltaron seis puntos, que era un poquito más de votos, algo de 20 mil”. Con este antecedente, más los seis años de desgaste del gobierno de Montenegro, más su alianza nacional con LLA, un gobierno cuya política económica golpea a Mar del Plata fuertemente, ¿cuáles son las expectativas para esta elección? “Obviamente, como todo militante, como todas las personas que estamos comprometidas con el quehacer de la política, siempre necesitamos ser optimistas. Nosotras estamos militando y poniendo todo el corazón, la cabeza, el coraje para tratar de ganar esas elecciones”.

Golpes económicos y gestiones locales

Las políticas nacionales se hacen sentir en toda la matriz productiva de la quinta sección y Tandil no escapa a esta realidad. “Tandil es una ciudad con mucha diversidad productiva: tenemos campo, agroindustria, metalúrgicas, turismo, software, pero hoy todo eso está golpeado por el contexto nacional”, explica Sole Restivo. “Lo que más se siente es la caída del consumo, que pega en el comercio chico de barrio y en los servicios. Además, los costos de producción suben sin freno y la infraestructura no acompaña: rutas nacionales mal mantenidas, demoras en obras, que encarecen el transporte”.

También golpea el abandono de las políticas nacionales, tanto las de salud como las sociales. El Informe Técnico sobre la Situación de las Organizaciones de la Sociedad Civil en el partido de Tandil 2024/25, elaborado en el marco del Programa de Fortalecimiento de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de la UNICEN, destaca que más del 60% de las OSC registró un aumento sostenido en la demanda, incluidos sectores no tradicionales como trabajadores formales y sectores medios empobrecidos. Como explica Sole: “con la incertidumbre por pagos atrasados en salud y discapacidad, o jubilados que no pueden acceder a medicamentos, lo que se ve es un panorama complicado para todos los actores económicos. Lo que tiene Tandil es que se ha reconvertido en una ciudad turística, donde eso de alguna manera cada tanto trae un alivio, pero también, por ejemplo, lo que sucede es que los trabajos que se crean son de bajísima calidad”.

La pobreza, la situación laboral y la baja en calidad y salario de los puestos de trabajo aparecen también en la trama marplatense. Según el relevamiento realizado por la organización “Mar del Plata entre Todos”, con acompañamiento de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 23,5% de los hogares marplatenses se encuentra en situación de pobreza extrema, mientras que el 35% padece pobreza multidimensional, es decir, que enfrenta más de dos carencias estructurales básicas. Según declaraciones a Radio 10 de Miguel Guglielmotti, secretario adjunto de la CGT regional Mar del Plata-Batán, “lo que muestran los números es una ciudad que sufre por la pérdida de puestos de trabajo, especialmente en sectores como el puerto, el textil, el comercio y la gastronomía. Muchos despidos se dan en forma de goteo, pero el impacto es profundo”. Pero además el problema se centra en la cantidad de trabajadores formales cuyos ingresos no alcanzan a cubrir una canasta básica.  “El 70% de los trabajadores registrados están por debajo de ese umbral. Y ni hablar de los jubilados, que hoy perciben ingresos de 390 mil pesos, muy por debajo de la línea de indigencia”, señaló el dirigente sindical, para concluir que “la pobreza en Mar del Plata ya no solo se mide por la falta de trabajo, sino por el trabajo que no alcanza para vivir”.

“Mar del Plata está muy mal”, confirma Brenda Benavente, y detalla: “Siempre lidera el récord de desocupación en la Argentina, generalmente está en el podio. Porque tiene una actividad muy importante, como todo el mundo sabe, que es el turismo. No es la única actividad económica de la ciudad, pero sí es bastante importante. Lo que sucede en momentos de crisis es que los índices de turismo bajan, y con eso baja no solo la gente que viene, sino la capacidad hotelera, la oferta gastronómica, la oferta artística, teatral, cultural, todo el trabajo que se desarrolla a partir del turismo”. Pero, además, las políticas del gobierno municipal de Montenegro no ayudan ante la crisis. “Mientras mantuvo su color más amarillo (asumió con el PRO Cambiemos, con mucho aval de Vidal, que había llegado a la gobernación), hizo como una gestión muy parecida a Larreta, pero de baja intensidad, digamos. No se ocupó de ningún barrio de la ciudad, de ninguna calle, de ninguna luminaria, pero hizo, por ejemplo, una bicisenda. Después, quiso privatizar las plazas de la ciudad y logró poner una pizzería de cadena nacional que viene en la ciudad de Buenos Aires en una de las plazas de nuestra ciudad, en un espacio su público. A partir de que quiere parecerse un poco más a los violetas de LLA, empieza además con una política de violencia hacia ciudadanos muy humildes, muchos que trabajan como trapitos cuidando autos, y hacia las personas en situación de calle. Armó su patrulla municipal y sale por las noches a pegarles, a sacarles las cosas y a echarlos de nuestra ciudad, en unos videos muy violentos que comparte por Instagram, orgulloso de su accionar”.

“En los últimos tiempos, se puede observar una mayor crítica hacia el gobierno municipal, pero es un fenómeno muy reciente”, cuenta Claudia Freije, militante de la educación y ex consejera escolar en General Pueyrredón por Unidad Ciudadana en el periodo 2017-2021. “Muchas y muchos marplatenses se sentían satisfechos con las razzias que efectúa la patrulla municipal con personas en situación de calle y con cuidacoches. Creo que esas prácticas hoy están un poco cuestionadas, ya que la gente ve que lo único que hace el gobierno municipal es eso, mientras la ciudad está en un estado de abandono total. Basura por todos lados, calles rotas, falta de control de alcoholemia. Montenegro puso tolerancia cero al alcohol, pero no hay controles. Todos los fines de semana hay accidentes en la costa por exceso de velocidad y consumo de alcohol”.

“La gestión municipal actual es un ejemplo de cómo zafar y tercerizar todo”, complementa Pachi Amidolare, militante por la educación y docente jubilada. “La ciudad va perdiendo identidad con los emprendimientos inmobiliarios, que dejan muchas dudas con respecto a cómo se habilitan y a quién benefician. El abandono de las zonas céntricas por primera vez se empareja al abandono eterno de las periferias. Falta de obras, de mejoras, de inversiones en educación y en salud para toda la población. Hay demandas sociales de todo tipo, y la violencia que ejerce la Patrulla Municipal con las personas en situación de calle es aplaudida por un sector de la población que los identifica con la delincuencia. La falta de seguridad en toda la ciudad es alarmante: el índice de hurtos, robos y agresiones en la calle aumenta cada día. También se ve afectada la población por la falta de servicios básicos en la periferia, como el transporte y la atención sanitaria, responsabilidad del municipio. Es una ciudad muy grande y muy diversa, con necesidades que nunca terminan de cubrirse y ni siquiera con un plan estratégico por prioridades”.

Esta realidad se plasma claramente en el Informe Sociolaboral del Partido de General Pueyrredon, elaborado por los investigadores Eugenio Actis Di Pasquale y Marcos Esteban Gallo, del Grupo de Estudios del Trabajo de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que analiza los datos del primer trimestre de 2025 en la ciudad. Según el informe, el mercado laboral vive una etapa de “aparente estancamiento” y creciente “desaliento”. La composición del empleo también cambió: la proporción de asalariados cayó del 74,7% al 72,7% y creció el cuentapropismo (del 21,9% al 23,5%). Dentro de los asalariados, aumentó el trabajo no registrado (del 35,7% al 36,3%). En palabras de Amidolare: “La falta de trabajo formal, que empujó a muchos a la informalidad, y los empleos temporarios, que son frecuentes, resintieron la economía en lo cotidiano. Hay un ambiente muy crítico con la marcha de la economía y no hay un sector que quede fuera de esta situación. La industria, la pesca, el turismo han tenido en este último año y medio muchos altibajos y muchas pérdidas en sus balances”. “La industria textil está muy golpeada, porque ha bajado el consumo. Ejemplo de ello es la tradicional fábrica Mauro Sergio (Textilana), que ha reducido en un 30% a su personal. La competencia con los productos chinos, importados básicamente por medio de las plataformas Shein y Temu, ha provocado un deterioro muy grande para nuestra industria”, complementa Freije.

Movilizar la bronca y el descontento

El interrogante es cuál será la respuesta de la población a toda esta situación de malestar y si tendrá alguna traducción electoral. Si bien la quinta Sección bonaerense tiene una tendencia a votar ideológicamente a la derecha, el último año y medio hubo colectivos sociales movilizados con marchas importantes. Como cuenta Sole Restivo, “en Tandil y en Mar del Plata hubo movilizaciones muy grandes, con reclamos que atraviesan a todos: jubilados, universidades, personas con discapacidad, mujeres. Es un malestar más transversal, que no se queda en un partido político”. ¿Eso se traducirá en las urnas? “Todavía es temprano para medirlo, pero sin dudas marca un límite al gobierno nacional y puede incidir en que muchos vecinos que antes lo votaron ahora elijan otra cosa, o directamente se corran del oficialismo”.

En Mar del Plata, “los grupos más movilizados se pueden observar entre trabajadores del Ministerio de Trabajo, los jubilados, la movilización de la Universidad, que ha sido y es más contundente”, cuenta Claudia Freije. Para ella, esto se explica porque “esta ciudad se caracteriza por una gran heterogeneidad en cuanto a su población, ya que constantemente recibe migrantes, fundamentalmente del conurbano bonaerense y también de provincias como Santiago del Estero y Corrientes. Esta situación de gran movilidad demográfica constituye un perfil del marplatense con poca identificación con el vecino, de bastante individualidad, por lo que no hay mucha movilización social”.

“La mirada que nosotros tenemos es bastante positiva, en relación a que ya hay un descontento general de la población que se ve”, dice Brenda Benavente. “En las actividades públicas y mesitas que hacemos en distintos puntos de la ciudad vemos el recibimiento de la gente que se acerca, pide la boleta, quiere saber adónde van a votar. Otros muestran desinterés, pero no putean, como pasaba otros años. El clima ha cambiado, hay una decepción sobre el gobierno de Montenegro y sobre el gobierno de Milei. ¿Eso alcanza para ganar una lección? La verdad es que no lo sabemos y lo vamos a ver el domingo”.

En Mar del Plata, además, Fuerza Patria no ha llegado a la unidad. Para Pachi Amidolare, “la falta de unión del peronismo en esta ocasión ha sido otro factor contraproducente. No hay mucha atención a las próximas elecciones. La realidad agobia a mucha gente y la deja solo en modo supervivencia. Las campañas de los distintos partidos no han suscitado grandes expectativas. Me parece que habrá una tendencia al ausentismo muy marcada en estas próximas elecciones, y me gustaría equivocarme. Me apena escuchar a mucha gente en la calle decir ‘todos son lo mismo’, y hay una percepción bastante generalizada de que no hay propuestas claras para encarar la reconstrucción de lo que venimos perdiendo”. Ahora bien, en la alianza de derecha también tienen sus confrontaciones internas. Como explica Benavente, “En su alianza con La Libertad Avanza, Montenegro genera resquemores en parte del radicalismo, que tiene una lista aparte en Mar del Plata, a lo que se suman estos años de gestión y que él abandona la ciudad, porque se va como senador provincial, y a la gente eso no le gusta. Ellos van a bajar en su cantidad de votos y eso genera una esperanza mayor para nosotros”.

La cuestión será entonces si el ausentismo, protagonista en las elecciones de este año, lo será este domingo. Para Sole Restivo, el clima no es de apatía: “Lo que hay es mucho enojo, mucha frustración. Lo vimos en las calles con jubilados, con docentes, con los reclamos por discapacidad. El desafío es transformar esa bronca en participación. En el caso de Fuerza Patria, en Tandil la campaña se está apoyando en eso: en causas muy concretas que hoy atraviesan a los vecinos, como defender la universidad pública, garantizar jubilaciones dignas, que el sistema de salud no se vacíe, que las personas con discapacidad no queden a la deriva. Desde ahí se intenta convocar: con consignas que no son abstractas, sino que hablan de lo que la gente vive todos los días, de la falta de agua, del colectivo, de la salud”.

Para Brenda, “la baja participación en las elecciones tiene muchas aristas, porque el primer sentido que nosotros le encontramos en un estadio de discusión no eleccionario: tiene que ver con un sentido filosófico de hacia dónde está yendo el mundo, la humanidad. Una falta de certezas muy grande, que genera desinterés en la participación no solo en la política, sino en cualquier cosa, en cualquier institución, en cualquier espacio. Pero esa es una discusión que podemos dar en un periodo que no sea eleccionario, porque en el periodo de elecciones hay que votar, tratar de ganar las elecciones y tener bancas para poder frenar el avance de la derecha. Y no quiero tampoco dejar de mencionar una falta de representatividad de la de la clase política, también. Lo dijo Cristina: nosotros tenemos que pensar cómo el peronismo vuelve a representar los intereses y las demandas del pueblo y vuelve a tener cercanía a él. Quizá disiento un poco a veces con esto de que se alejó: creo que por ahí algunos referentes sí, pero también que hay condiciones materiales y de estigmatización sobre algunas fuerzas del peronismo, sobre todo las más camporistas, las que están más del lado de Cristina, muy fuerte, tan fuerte, que entra no solo en el discurso de la derecha, sino también en el discurso de algunos compañeros”.

¿Desde dónde convocar, entonces? Para Brenda, “lo primero es la importancia de que ese día cada dos años el pueblo argentino tiene la posibilidad de hacer que su voz valga lo mismo del que tiene mucho, del que tiene poquito, del que tiene empatía hacia los que más sufren y el que no la tiene, del que piensa que tienen que volver los milicos y del que piensa que tiene que haber una seguridad pensada distinta, más próxima. Todos valemos lo mismo”.

Por otro lado, y en términos locales, “nosotros ya tenemos un bloque de concejales que viene trabajando mancomunadamente en el Consejo Deliberante de Mar del Plata desde hace varios años, ya que Fernanda conduce de alguna forma con su referencia ese espacio desde 2017. Son los concejales que nunca votaron absolutamente nada en contra del pueblo, lo que, en el último tiempo, en Mar del Plata es una práctica recurrente. Empezaron, por ejemplo, a votar excepciones para construir dentro de la ciudad, algo que generó mucha discusión y mucho debate público desde distintos partidos políticos; votan las excepciones para que se pueda construir un edificio de no sé cuántos pisos enfrente de la costa. No solo no genera ganancia para la ciudad, sino que genera una pérdida del patrimonio más importante que tiene la ciudad, que es la playa; porque cuando vos construís un edificio enfrente de la playa, a las dos de la tarde no tenés más sol en verano. Entonces, perjudica nuestra actividad turística y la posibilidad de ocio de los ciudadanos marplatenses. El nuestro es el único partido que votó en contra de esas excepciones. Los únicos que presentamos informes para ver qué sucede con las construcciones de barrios privados, qué sucede con las privatizaciones de los espacios públicos. Los únicos que presentamos reclamos por lo que está sucediendo con las personas en situación de calle. Entonces, el discurso no tiene que ver con propuestas en el aire, sino con hechos. Lo que venimos haciendo lo vamos a seguir sosteniendo. Hay un campo ahí de disputa que tiene su lado en la realidad de que la gente está mal y siente que nadie le está resolviendo sus problemas. Necesitamos tener ese espacio, necesitamos gestionar, necesitamos resolver los problemas de la gente”.