A inicios de 2017, desde Sangrre comenzamos a charlar con Alejandro Kaufman –profesor, ensayista, compañero, amigo y cómplice de varias aventuras intelectuales– alrededor de la feroz persecución política desatada por el gobierno de la alianza macrista-radical a Milagro Sala y los militantes de la Organización Tupac Amaru en Jujuy. Como era de esperar, la conversación desbordó al eje de la Tupac y recorrió en densidad la segregación como drama retroactivo, operante desde las matrices identitarias de lo argentino, y que en aquel momento estaba claramente cobrando un nuevo impulso.

Así, la charla se extendió hacia un abanico de cuestiones: las formas en que se manifiesta y se produce la segregación; las operaciones de violencia (invisibilizaciones, representaciones, eufemísticas, negacionismos) ejercidas sobre la etnicidad, el género, la condición social; la clandestinidad de la servidumbre; las “normalidades” culturales y estéticas; la violencia manipulatoria ejercida sobre lo popular; el colonialismo y la voluntad de subyugación como elementos siempre latentes.

Esa larga y ramificada conversación con Alejandro nos llevó, ya en el pandémico 2020, y en confluencia con otros valiosos y queridos cómplices sangrientos (fotógrafos, ilustradores, realizadores, sonidistas), a realizar La deuda sagrada: una suerte de “podcasts ilustrados”, conformados por fragmentos de audio e imágenes (fotografías, ilustraciones) encaminadas a interpretar y ayudar a poner acento sobre lo enmudecido o brillo sobre lo invisibilizado. En esa composición, buscábamos hacer resonar tanto la historia –“deuda sagrada” era el modo en que Eva Perón se refería a la deuda con su pueblo: cabecitas negras, morochos, descamisados– como el por entonces aciago presente.

Seis años más tarde, en un presente si cabe más infausto, la condición acreedora del fondo ninguneado de nuestra patria es confirmada en términos siderales. Por consignar solo nuestra inquietud primera: este enero se cumplieron diez años de la detención arbitraria y política de Milagro Sala a partir de procedimientos instigados por los poderes de la provincia de Jujuy y del Estado nacional; detención a la que se le adosaron decenas de causas judiciales a la carta, juicios sin debido proceso y condenas vergonzosas: una persecución política y judicial signada por la vulneración de todas las garantías legales existentes y la privación ilegítima de la libertad que continúa perpetrándose. Va de suyo, claro, en tiempos en que la vocación segregatoria no solo es exhibida sin ningún pudor como vertebradora de diversos proyectos reaccionarios de destrucción, reformateo y control social, sino que es declinada cada vez más en términos netamente aniquilatorios.

Así, la condición de “conversación en proceso” con la que presentábamos aquella serie de humildes materiales no solo mantiene su vigencia y pertinencia, sino que nos reclama de modo urgente su continuidad y profundización – que esperamos materializar en los próximos meses, nuevamente con Alejandro y otros amigos y colaboradores, bajo la forma de una nueva producción audiovisual.

En el interín, creemos valioso volver a compartir y circular los cinco capítulos de La deuda sagrada, llevados a cabo allá por 2020 gracias a las artes y oficios de Alejandro Kaufman (voz en off), Karina Arellano (entrevista), Sub Cooperativa de Fotógrafos, Ana Celentano, César Marini, Silvana Lanchez (imágenes), Gustavo Santaolalla (música), Alejandro Soler, Manuel Soler (grabación), Hernán Espejo (posproducción de sonido) y Mariano Gerbino (producción y edición de video).