Una amiga está de paseo en París con la madre. En el grupo manda fotos de las dos posando en una ciudad medio sitiada, donde la torre y el molino rojo se pierden en el fondo para dar protagonismo a locales tapiados, calles valladas y escuelas incendiadas. No se ven corridas ni saqueos, pero se percibe algo raro en el ambiente.

Este sábado 31 de octubre se preparan nuevas manifestaciones en distintos puntos de Europa. Los chalecos amarillos en Francia convocaron al “Tercer Acto – Halloween”. Donde vivo, Alemania, una organización bajo el nombre Gen Z regelt (en español sería algo así como “La Generación Z al poder”) convoca a la protesta en 34 ciudades del país. En su sitio web definen su reclamo como “überparteilich” (por encima o más allá de los partidos –y de izquierdas o derechas): en contra de divisiones según origen, colores de piel, religiones o ideologías; a favor de la unión, un costo de vida razonable y una política que invierta en educación, salud y  seguridad social.

Escuela secundaria incendiada en el centro de París, 22 de octubre de 2026.

Las fuerzas de seguridad alemanas han emitido alertas a escala nacional porque, si bien la organización se declara pacifista, esa noche también es Halloween y, por eso, especulan que grupos de extrema izquierda podrían infiltrarse, vandalizar la protesta y ocasionar escenas de violencia similares a las que vimos en Francia, Italia y Albania en las últimas semanas. Enfocados en improvisar métodos para penalizar las protestas e infundir el miedo sobre el resto de la población, los gobiernos europeos están todavía lejos de dar respuestas reales a los reclamos de la juventud. Será una noche de muertos con un fantasma nuevo recorriendo Europa. El espectro no será esta vez del comunismo, sino de una juventud olvidada que reclama su lugar en la Historia.

¿De qué se quejan?

Desde septiembre, la Generación Z (o Gen Z, nacidos entre 1997 y 2012) lidera una ola de protestas en todo el continente. La punta del iceberg –y la punta de lanza– son las demandas en el sistema educativo francés, pero la crisis es mucho más profunda y supera las fronteras nacionales. Está claro que Europa todavía concentra algunas de las economías más fuertes del planeta: la Unión Europea es el tercer bloque económico más grande y tres de sus países están en el top 10 mundial (4.º Alemania, 6.º Reino Unido, 7.º Francia). En términos generales, pareciera que no hay mucho de qué quejarse. Pero, por suerte, un gran sector de jóvenes no se deja acobardar por ello.

A las demandas por los recortes impulsados por el gobierno de Emmanuel Macron se sumaron en las últimas protestas sectores sindicales y de la población general en reclamo por la pérdida del poder adquisitivo. La furia francesa encontró un eco en sus vecinos belgas, quienes también se quejan de similares recortes en educación y de medidas de austeridad del gobierno. En Italia, los protestantes marchan en reclamo por los elevados costos de vida y la inflación; también alzan sus voces en contra de las guerras y, en particular, contra el genocidio en Gaza. La solidaridad entre la juventud y el sindicalismo es un denominador común en todos los casos.

En el sur de Europa, en particular en España, Portugal y Grecia, el foco está en la crisis de la vivienda. Los sueldos son bajos y los alquileres –en respuesta a la demanda del turismo y extranjeros adinerados en busca de calor– suben. En un momento cúspide del proceso de gentrificación, los locales ya no pueden costear sus propias viviendas. En Portugal, las nuevas generaciones no pueden acceder a la compra de inmuebles por sus elevados precios, pero además también los alquileres han subido 10,2 % de forma interanual.

Europa del Este está dando pasos decisivos para lograr que los gobiernos respondan a los intereses de la juventud. El caso de Albania ha cobrado especial relevancia: lo que comenzó como un reclamo contra un desarrollo turístico de lujo ha escalado a manifestaciones masivas que exigen la dimisión del primer ministro, Edi Rama, por encubrimiento de grupos mafiosos. En Serbia, tras dos años de lucha contra la corrupción, la Lista de Estudiantes –una agrupación que se originó entre lxs jóvenes pero que terminó extendiéndose a toda la sociedad– acaba de ganar la mayoría parlamentaria, poniendo fin a doce años de hegemonía política del presidente Aleksandar Vučić.

Multitudinaria manifestación en Tirana, Albania, 20 de junio de 2026.

El fracaso del pase generacional

Si bien Europa tiene algunas de las economías más grandes del mundo, el dinero cada vez está menos distribuido. La desigualdad no se da solo en comparación con otras economías mundiales o regionales, sino que también se reproduce de manera interna e intergeneracional. Los boomers no dan lugar a que sus hijos se desarrollen y tengan su independencia. Es una cultura egoísta, ensimismada, tan encerrada en sí misma que, en su odio al Otro, ha criado (literalmente) su quinta columna.

La tesis de una población envejecida ya tiene muchos años de maduración y arraigo en la narrativa europea contemporánea. Es verdad: la mediana de edad ha aumentado más de 5 años en solo dos décadas: pasó de 39,6 años en 2005 a 44,9 años en la actualidad. Esto hace que, por ejemplo, las propuestas electorales y las políticas públicas estén dirigidas a una población más vieja y que los gobiernos tomen decisiones respaldadas por la mayoría de ese electorado. Los europeos se crisparon ante el pronóstico de que en el futuro no tendrían quién mantuviera su nivel de vida y la consecuencia –agravada por la reticencia a la integración de migrantes que aporten fuerza laboral– fue recortar la inversión en los jóvenes para financiar a los viejos.

Se habla de cuatro promesas rotas:

Educación. La inversión pública ha caído en todo el continente desde el año 2000, con los casos más severos en Italia (donde cayó del 9,6 % al 6,9 %) y Francia (del 10,4 % al 7,8 %), mientras el gasto destinado a pensiones no paró de crecer (del 26 % al 30 % en Italia y del 20 % al 24 % en Francia). La educación pública pierde calidad por el desfinanciamiento estructural, un deterioro reflejado en los mediocres resultados de las pruebas internacionales en los últimos años.

Vivienda. En la Unión Europea, el precio de los inmuebles ha subido un 55,4 % y los alquileres un 26,7 % entre 2010 y 2024. Los alquileres ocupan un porcentaje cada vez mayor del salario, lo que hace imposible incluso el alquiler de una habitación en una casa compartida en ciudades como Dublín o Madrid.

Trabajo. Mientras la tasa media de desempleo en la UE ronda el 6 %, el desempleo juvenil supera el 14 %. En Alemania, el portal Indeed registró una caída de dos tercios en las ofertas de trabajo para principiantes (entry-level) desde 2022, un fenómeno agravado por el impacto de la IA. Las carreras universitarias de grado (tres o cuatro años de estudios) no son suficientes para insertarse laboralmente. Los jóvenes deben trabajar muchos años en condiciones precarias, haciendo pasantías mal pagas o trabajando bajo contratos basura. Muchos viven de la ayuda del Estado a la espera de una oferta de trabajo, y muchos otros ya se cansaron de buscar.

Un planeta vivible. Es el reclamo transversal de las nuevas generaciones hacia un modelo económico centrado en la maximización de beneficios a corto plazo. Así comenzaron las protestas de estos jóvenes, que se juntaban los viernes en Fridays for Future (Viernes por el Futuro) para reclamar por el medioambiente en un tono festivo y optimista. Hacia 2021 y 2022, la falta de respuestas dio paso a movimientos como Letzte Generation (Última Generación) en Alemania, que adoptaron tácticas disruptivas para forzar el debate público, como cortar autopistas, arrojar pintura sobre cuadros (protegidos por vidrios) o pintar la puerta de Brandenburgo de naranja fluorescente.

Volante de la convocatoria para marcha del 20 de noviembre en Países Bajos. “Tegen oorlog” es una frase en holandés que significa “Contra la guerra”. Así se tradujo del latín el título del panfleto de Erasmo de Rotterdam, “Dulce bellum inexpertis” (1515) (“La guerra es dulce para aquellos quienes no la han vivido”).

“Luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras”

Los europeos se olvidaron de que, si bien la tasa de natalidad ha sido baja, esos jóvenes (generación de hijxs únicxs criadxs con pantallas y en pandemia) existen y ahora salen a la calle a reclamar la atención que, como minoría, no puede reclamar en las urnas.

Forjada en las primeras movilizaciones por la crisis climática, esta generación sabe que nadie se salva solo. Es por eso que el movimiento de la Generación Z está en contra de las particiones: partidarias, ideológicas, según origen, color de piel o religión. Prevalece una idea de solidaridad, organización horizontal, búsqueda de justicia social, unidad e integración. Se reivindica en contra de las decisiones erróneas, sin importar de qué partido vengan. En contra de relativismos y farsas, abonan a una verdad que se ancla en la realidad material, visible e inmediata. Practican una continua revisión de los propios privilegios y critican el colonialismo ejercido por sus padres y abuelos.

Para llevar a cabo su reclamo, se organizan en redes (territorio propio) para salir a la calle (terreno ganado). Utilizan en sus volantes una estética antifascista, antisistema, por momentos hacker. Los colores que más se repiten son negro, blanco y rojo, y luego se suman otros, como el naranja en el caso de Alemania (para contribuir a la estética hacker / halloween) o  verde en las manifestaciones orientadas al NO al genocidio en Gaza.

En las manifestaciones muchos usan máscaras o pasamontañas para evadir los reconocimientos faciales y cascos (el que encuentren: puede ser de moto o bicicleta). Entre sus símbolos de lucha se repite el uso de la hiyab, en solidaridad con el pueblo palestino, y en banderas y flyers se ven puños izquierdos levantados rompiendo cadenas. Sus armas son megáfonos, huevos con pintura y bengalas de humo de colores.

Si bien la estética es combativa, las ideas son pacifistas. Los jóvenes se oponen a las guerras, al elevado gasto público destinado a ellas y al llamado a la conscripción militar. Se manifiestan bajo el lema “fight for our future, not their wars” (“luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras”). Cuando se producen actos violentos, se trata de grupos reducidos que atacan el mobiliario urbano –destruyendo o incendiando bienes públicos–, sin agredir a las personas. No pasa lo mismo con la respuesta policial.

Los coches policiales como presencia permanente en París

Repliegue y más movilización

La reacción de los gobiernos ante esta ola de protestas ha sido el repliegue: mayor presencia policial, militarización, restricciones a la manifestación pública y endurecimiento del código penal. En Francia, tras declarar el toque de queda en varias ciudades, el gobierno de Emmanuel Macron restringió las movilizaciones a aquellas convocadas únicamente por sindicatos. En Bélgica, Bruselas prohibió la circulación de patinetes y bicicletas eléctricas compartidas en el centro de la ciudad para limitar la movilidad de los jóvenes manifestantes.

Por su parte, tras las jornadas de protesta del 17 y 18 de octubre en Italia, Giorgia Meloni aprobó un decreto de emergencia que, bajo la premisa de que lxs jóvenes salen “a romper cosas, robar y grabarse haciéndolo”, facilita el procesamiento judicial de menores al establecer la presunción de imputabilidad desde los 14 años. En Alemania, mientras tanto, las fuerzas de seguridad extienden alertas preventivas y se preparan para el sábado tomando como referencia los disturbios en Francia, aunque, dicen, priorizarán la desescalada.

Volante de la convocatoria a una marcha en solidaridad con el paro en Italia desde Alemania, bajo la consigna: “Vos me bloqueás el futuro, yo te bloqueo el presente”.

Pero la movilización juvenil está lejos de desactivarse. Para el próximo 20 de noviembre ya se organiza un Paro Internacional de Jóvenes que promete extenderse por toda Europa, sumando a países como el Reino Unido, Irlanda y los Países Bajos.

La Generación Z también está liderando protestas en otras partes del mundo, como Indonesia, Madagascar, Nepal, Angola. Se destacan por luchar con originalidad, horizontalidad y resiliencia. En Europa, el movimiento ya tiene como aliados a los sindicatos, agrupaciones de izquierda y la simpatía de ciudadanos empobrecidos en los últimos años que comparten gran parte de las reivindicaciones.

Resta por ver, en las semanas previas a la Navidad, hasta dónde están dispuestos los gobiernos a dejar crecer un movimiento tan ambicioso como disruptivo; una generación que hoy se ve obligada a confrontar el legado de sus propios padres para no terminar convertida en carne de cañón.


Bibliografía y fuentes consultadas

Associated Press (2026, 20 de octubre). Italy protests and government security measures. AP News. https://apnews.com/article/italy-protests-security-measures-government-78dd53cb94d34a1109069f2d2eba3efe

Bocconi Institute for European Policymaking (2026). Europe’s young have good reason to protest. IEP Bocconi. https://iep.unibocconi.eu/europes-young-have-good-reason-protest

CIVICUS (2026). Gen Z Protests: A New Resistance Rises. State of Civil Society Report 2026. https://publications.civicus.org/publications/2026-state-of-civil-society-report/gen-z-protests-new-resistance-rises/

Deutsche Welle (2026). De Francia a España: qué impulsa la ola de protestas, disturbios y huelgas en Europa. DW Español. https://www.dw.com/es/de-francia-a-espa%C3%B1a-qu%C3%A9-impulsa-la-ola-de-protestas-disturbios-y-huelgas-en-europa/a-79707436

Deutsche Welle (2026). German youth plan France-style mass protests. DW News. https://www.dw.com/en/german-youth-plan-france-style-mass-protests/a-79727133

Electomanía (2026, octubre). Mapa de las protestas y disturbios en Europa en octubre de 2026. https://electomania.es/mapa-de-las-protestas-y-disturbios-en-europa-en-octubre-de-2026/

GenZ Regelt (2026). Initiative und Bewegung. https://genz-regelt.de/

RBB 24 (2026, octubre). Berlin Polizei Vorbereitung: Protest Schüler am 31. Oktober. Rundfunk Berlin-Brandenburg. https://www.rbb24.de/panorama/beitrag/2026/10/berlin-polizei-vorbereitung-protest-schueler-31-oktober-halloween.html

The European Correspondent (2026). Four Broken Promises Are Fuelling Young People’s Anger. https://europeancorrespondent.com/en/r/four-broken-promises-are-fuelling-young-peoples-anger

The Local France (2026, 26 de octubre). Protests in France: What to expect on October 31st. https://www.thelocal.fr/20261026/protests-in-france-what-to-expect-on-october-31st

Youth Strike (2026). Convocatoria oficial para el Paro Internacional de Jóvenes del 20 de noviembre. Instagram. https://www.instagram.com/youth_strike/