“¿Por qué no me llevas a otro lugar?
A un lugar al que yo no pertenezca
y nos escondemos hasta mañana.”
Clementine, en Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos

  1. Ver tanto puede cegar. Cuesta asimilar la “comunicación” de cada día; la violencia, la velocidad, su extensión; tantas caras de alegría, la proliferación de fotos de los platos de comida, de los vasos de bebidas; tanto ícono de WhatsApp bajo el régimen fino de la captura. Enorme el ruido visual, de un solo color, con slogans viejos, como en una publicidad mal hecha, sin embargo, todavía conmovidos por técnicas de consumo, fragmentación, fugacidad y expropiación de la memoria, colabora hasta el más politizado y sensible de los criollos a componer esa utopía de ser lo único mirable, comprobable, como figuración de una “nueva época”.
  2. No se ve lo que se piensa abajo de tanto “todxs somos” “jutxs seguimos” “tenemos vida”. La oferta de los poderes populares produce y consume figuras y acá estamos todos llenando las redes,  haciendo moda a destiempo.
  1. Hay una ceguera parcial, una falla de origen, que sufren todos los que ven. Es un punto ciego ubicado en el polo posterior del ojo de dónde surge la retina, que carece de células sensibles a la luz. Sin sensibilidad óptica el propio ojo suple la ceguera con información visual que nos proporciona el otro ojo; si intentamos percibirlo con un solo ojo, ante la falta de información visual el cerebro recrea virtualmente y rellena esa pequeña área en relación al entorno visual que lo rodea. En la tempestad de imagen simultanea y reiterada que vivimos, ¿qué capacidad tiene el cerebro o el ojo de recrear una imagen que no sea el residuo permanente del entorno ya viciado?
  1. Mucho wasap y pocos asados, diría un amigo. El loop que se aloja en el punto ciego de esta época es un movimiento autónomo de lo no viviente. La sombra de algo muerto es lo que ven lxs ciegxs. Incluso mirándose entre ellos es difícil que puedan ubicarse o rastrear. ¿Me viste? ¿Estás? No. No nos vemos hace rato, y solo quedan las mismas preguntas sin contestar.
  1. Qué agobio el final de Sense8. Pura risa, disparo, abrazo y color (como repositorio del cerebro para rellenar virtualmente… ¿qué? ¿qué que ya no tenga?) Sin discursos, sin abstracción, sin pensamiento, ni conclusión. Fármacos y producción audiovisual para sosegar el brutal deseo de ser amado. La materialidad sentimental de la ceguera es la imagen publicitaria del eterno el resplandor de los ’90.
  1. Dentro de las lógicas tecno-urbanas, masivo-consumistas, todo hecho que concentre las miradas y las conciencias –el espectáculo de turno– es el producto de la ceguera. Si hay algo que anula las ideas o el clima de ideas es el mirar. Mirar declina el pensamiento; hacerse ver, también.
  1. Puedo imaginarme las manitos de esa compañera mayor en el teclado del celular, los anteojos caídos sobre la nariz y el entrecejo fruncido, reenviándome una y otra vez cada proclama que llega a su casilla. Ya no hay nada que no pueda retrasmitir, su exposición es absoluta. Perdidos los retazos de unidad de lo que es la vida, uno no solo no puede inteligir el mundo sino tampoco a uno mismo en ese mundo ni a las fluctuaciones de autonomía respecto de él. El vacío por el vacío mismo.
  1. Now it’s time to leave the capsule if you dare
  1. Sin embargo, se ve el caer de las últimas hojas de este frío. Y algo sigue pasando, más allá de nosotros. Siento que se mueve en el viento. Escucho el sonido que no puedo ubicar. Soy invisible y es tan criminal como poder ver a través de un sentido o de un silencio.
  1. David Choquehuanca, ex canciller de Bolivia, decía en una entrevista durante 2006: “Para mí lo estratégico es no estar. El estar es la bandera de Bolivia y el no estar es la whipala; el estar es el hombre y el no estar es la naturaleza; el estar es la universidad y el no estar son las universidades naturales; el estar es el conocimiento, el no estar es el cognocimiento; el estar son los derechos humanos y el no estar son los derechos cósmicos. Para mí lo importante es el no estar Yo no estoy aquí frente a ti.”
  1. Toda pretensión de verdad es fascismo. No estar, ser invisible, desechar todo de plano, es desear algo original. Decir un nuevo origen con las mediaciones que ofrece esta época es destruirlo.